9 aprendizajes vitales que puedes obtener de la Semana Santa (aunque no seas cofrade ni te interese la religión)

Acaba de concluir la Semana Santa. Para muchos han sido unos días de vacaciones, otros la han vivido con intensidad en las calles y hay para quién simplemente ha sido otra fecha más en el calendario de los festivos, pero pertenezcas al grupo que pertenezcas siempre puedes sacar algo positivo de estos días o utilizarlos para transmitir algunos aprendizajes a los más pequeños de la casa.

 

 

No es mi intención en este artículo abordar el tema con ningún tipo de connotación religiosa ni moral, sino extraer una serie de aprendizajes que se suelen encontrar detrás de lo que estos días se ha visto en las calles y a los que no se les suele dar relevancia (ni siquiera por los propios cofrades que los llevan a cabo). ¡Vamos allá!

 

1. La importancia del trabajo en equipo y de la distribución de tareas

La comunicación bidireccional es muy importante

Una cofradía de Semana Santa funciona de manera similar a una empresa con distintos departamentos (banda de música, costaleros, nazarenos…) y una cierta organización jerárquica (hermano mayor, secretario, responsables de cada colectivo…).

En ella hay un fin común (realizar una buena procesión el día indicado) y una serie de motivaciones personales de cada  uno de sus miembros. Independientemente de estas, sin el buen desempeño de los demás no se conseguirá lograr el objetivo. Por ejemplo puedo tener la mejor banda de música pero si los costaleros no han trabajado a lo largo del año es muy probable que todo se tuerza (y cuando esto pasa, suele ser espectacular).

Al final, el primero de los aprendizajes de este post se deriva de que cada sección ha de realizar su trabajo lo mejor posible, se mantenerse en contacto continuado con el resto y que todos se apoyen para lograr salvar los obstáculos que impidan el logro del objetivo común, sean cuales sean sus motivos personales.

 

2. Tesón y constancia

Al final, la constancia es importante en cualquier área de la vida

Al final como en casi todo de esta vida, es necesario una constancia a lo largo del tiempo para lograr unos resultados. Creo que no exagero en absoluto si digo que muchísimas cofradías empezarán a trabajar de cara a la Semana Santa de 2018 en las próximas dos semanas: buscando la manera de obtener fondos, evaluando errores y aciertos de este año, revisando y reparando desperfectos… muchos sabemos que nos iría mejor si trabajásemos nuestros objetivos de esta manera. En este artículo recojo una frase del Cholo Simeone que destaca lo mismo.

 

3. Importancia de las habilidades sociales, inteligencia emocional y liderazgo inteligente

Independientemente de nuestro “color”una interacción fluida nos hará las cosas más sencillas

En una cofradía conviven personas de características muy distintas: jóvenes y mayores, con diferentes niveles de estudios, de orígenes diferentes o cualquier orientación sexual. A menudo mantener un espacio común de comunicación para todos es complicado y requiere un esfuerzo importante por parte de los gestores ya que cada cual tendrá una perspectiva de lo que se debe hacer según su historia personal.

De la existencia de un liderazgo inteligente, habilidades sociales e inteligencia emocional puede depender que la gente esté ilusionada con su papel en la cofradía o simplemente se vaya al sentirse infravalorado o fuera de lugar.

 

4. Busca la manera de disfrutar de las cosas que te gustan

Mis zapatillas no son lo más discreto del mundo… ¡pero iba muy agustito!

A menudo, a los cofrades en los “días grandes” les gusta vestir como un pincel. Y a veces es cierto que para “presumir hay que sufrir” pero si voy a hacer algo que me gusta (ver procesiones) ¿Por qué narices tengo que sufrir? Aquí va uno de los aprendizajes que he experimentado en mis propias carnes este año: he descubierto que no pasa nada si con ropa de vestir me pongo unas zapatillas de deporte un Viernes Santo. La sensación de ir mal conjuntado se quedó en nada comparado con las molestias de mis pies en relación a otros años lo que me facilitó poder estar más tiempo disfrutando de cosas que me gustaban sin estar pendiente todo el tiempo de cómo iba a ponerme para que los pies me aguantaran. El mensaje es simple, ¿a que sí?

 

5. Una buena planificación es importante, pero hay que aceptar que puede que tengamos que improvisar

Las cofradías planean sus salidas lo más exhaustivamente que pueden, pero a veces bien sea por que se les ha escapado algo (no tienes todas las personas con las que contabas) o algún elemento que no pueden controlar (inestabilidad meteorológica). Si en lugar de frustrarse o dejarse llevar por la tensión del momento están concienciados de que puede darse la necesidad de tomar decisiones rápidamente, los resultados serán mejores (o menos malos).

He visto cofradías tomar decisiones precipitadas con consecuencias catastróficas para su patrimonio artístico y humano al igual que varias personas hacer lo mismo con sus vidas, piénsalo.

 

6. A veces las cosas serias tienen su lado divertido, ¡encuéntralo!

Es cierto que en teoría, la Semana Santa es una fecha de espiritualidad para unos o de espectáculo para otros, pero siempre puede dar pie a tener un momento divertido si te lo planteas de forma relajada.

Esperando una procesión que tardaba mucho, de repente a un amigo se le ocurrió “la solución” para nuestra cofradía que cuenta con un número de nazarenos algo escaso. La idea era acoplarle a cada uno de ellos un palo con unos muñecos a tamaño natural vestidos con la túnica de la hermandad a modo de futbolín, con lo que podríamos multiplicar por cinco la longitud de nuestras filas…

A veces pienso que el incienso ejerce sobre los cofrades un efecto similar al cannabis en la población general, pero pensadlo: con un poco de creatividad y sentido del humor lo que al principio era un plantón importante que resentía nuestra espalda se convirtió en una situación divertida que nos hace reír cada vez que nos acordamos.

 

7. Trabaja la tolerancia

Si ese pequeño cuando crezca decide salir como homenaje a su padre, no será menos legítimo que quien que lo haga por cuestiones de Fe

Cuando estás en una cofradía, puedes tender a pensar que quienes te rodean comparten una serie de valores contigo y es posible que sea así. Sin embargo no tiene por qué suceder necesariamente. Por ejemplo alguien que se mueve por su fe cristiana podría pensar que todos los que están allí es por el mismo motivo (además suena lógico, ¿verdad?) sin embargo mucho más a menudo de lo que se podría pensar esto no es así: podría haber gente que esté por que le gusta la imaginería como expresión artística, o tal vez quiera aprender música y esta sea su oportunidad más asequible. También podría ser que estar en esa hermandad sea una tradición familiar.

Ante este panorama podría desanimarse o sentirse incómodo junto a esos “usurpadores” o también podría abrir su mente, respetar sus posturas, ir más allá de ellas y centrarse en que todos son igualmente necesarios e importantes. Te aseguro que la segunda le hará más feliz.

 

8. Practica la solidaridad

A veces una acción sencilla como dar un caramelo. puede ser muy significativa para otra persona

Piensa que debajo de un paso si un costalero no empuja lo suficiente, el peso que le corresponde cae sobre sus compañeros, que a veces tu compañero de instrumento musical puede fallar y estaría bien que estuvieras listo para relevarle o que tras una larga caminata llena de paradas la botella de agua que te han dado puede ayudar a varios a seguir si la compartes.

¿Cuántas veces te ha tocado hacer el trabajo de otros que se han desentendido, has necesitado una red de seguridad por parte de otra persona o alguien te ha ofrecido algo que te permitía seguir adelante?

 

9. Disfruta del camino

Desde hace mucho tengo la teoría de que cuanto más se implica alguien en una hermandad de Semana Santa, menos disfruta de su procesión. Durante esas horas que espera con anhelo durante tanto tiempo se dedica a preocuparse para todo salga como ha planeado, a controlar que los que le rodean hagan su función e incluso a enfadarse cuando algo se le tuerce. He visto personas que tras trabajar todo el año, llegado el día tenían la función de velar por el orden de la procesión y se dedicaban a discutir con todo el que se le ponía por delante llegando incluso a los gritos. ¿Pensáis que estaba disfrutando de algo que le gusta y para lo que ha trabajado tanto?, ¿Merece la pena? Ya os adelanto la respuesta: ni por asomo.

Sin embargo quienes se centran en disfrutar de unos instantes que no van a volver a repetirse, de vivir una experiencia que les gusta o emociona, independientemente de su responsabilidad se sentirán bien y harán a los demás sentirse cómodos a su lado, algo totalmente opuesto al caso anterior.

Yo me quedo con la segunda actitud, ¿a qué vosotros también?

Como ves, aunque he ejemplificado las situaciones en el mundo cofrade los consejos y aprendizajes que has podido ver pueden aplicarse en casi cualquier ámbito de la vida. Piensa que en casi cualquier ámbito cotidiano tendremos que relacionarnos con los demás y que estas actitudes y habilidades pueden resultarte muy útiles.

Si te gusta la Semana Santa, ¿te habías planteado alguna vez estos días así?

Y si no te gusta, ¿consideras que puede ser aprovechable reflexionando sobre ella  desde esta perspectiva? ¿Añadirías algunos aprendizajes más?

¡Hasta pronto!

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